miércoles, 4 de febrero de 2015

Bufanda cerrada de falso punto inglés de color verde jaspeado para mi hermana Bego.

Buenos días!

Buenos pero fríos... En Bilbao está nevando!!!!Y la predicción meteorológica empeora la situación para mañana viernes!!! No es muy común que nieve en Bilbao, así que está todo el mundo acelerado!!! Sobre todo mi hermana Bego que ayer se pasó todo el día sacando fotos y mandándoselas a mi hijo Mikel que vive en Sarasota para que viera Bilbao todo nevado!!!

A lo nuestro. Hoy os voy a enseñar la bufanda que he tejido para mi hermana Begoña!

Es muy fácil de hacer, rápida y resulta muy agradable, sobre todo para días como hoy.

La lana que utilicé es INCA de colores verdes, de Katia. Tal y como podéis ver en la imagen.
Las agujas utilizadas fueron agujas de bambú número 10.


Utilicé dos madejas y media, la media es lo que me sobró de un gorro que también hice para Bego.


Como siempre, puse en la aguja 44 puntos y empecé a tejer falso punto inglés.

Como ya os he dicho en entradas anteriores, el falso punto inglés es un punto muy agradable para tejer bufandas de invierno. El resultado es un punto muy esponjoso, agradable para llevar puesto y que cunde mucho a la hora de tejer. Lo único malo que tiene es que requiere más cantidad de lana que si tejiésemos punto liso o del derecho.

Es muy fácil de tejer puesto que se hace un punto del derecho, un punto del revés, un punto del derecho, un punto del revés y así sucesivamente. La siguiente vuelta lo mismo, según toquen los puntos. Si ponemos un número de puntos par en las agujas al empezar la labor siempre empezaremos a tejer por el derecho y terminaremos la fila por el revés. De esta forma nunca nos equivocaremos... bueno casi nunca que yo  aún así me he equivocado...





Tejemos un buen trozo de labor hasta que tengamos como mínimo 110 centímetros de largo. Para mí lo ideal es tener 130 centímetros porque las bufandas no me gustan muy pegadas al cuello. Con 110 quedan muy pegadas y muy bonitas aunque agobian un pelín...

En este caso como no tenía más lana, no me quedó más remedio que hacerla de esta largura.



El ancho varía dependiendo, lógicamente, de la cantidad de puntos que pongamos en la aguja al empezar a tejer, del grosor de la lana, del grosor de las agujas que utilicemos con esa lana y de cómo tejamos nosotros el punto: más flojo o más prieto.

 
este caso, mi bufanda medía unos 32 centímetros de ancho, más que suficiente.


Como no me sobraba lana para poder coser la costura busqué una lana verde que le fuera bien y encontré la que habéis visto en la imagen, con la que cosí la bufanda cerrándola.



Y así quedó la bufanda. La foto en la que sale Bego con la bufanda puesta está hecha con el móvil y no sé si se ve muy bien, pero yo creo que a ella le gustó mucho.



Bueno, espero que os haya gustado.

Agur.

viernes, 30 de enero de 2015

Neceser de punto con forro de tela estampada!!!

Hola!

Hoy os voy a enseñar cómo he conseguido arreglar una de mis chapuzas...

Empecé haciendo un gorro de lana en punto tonto y acabé haciendo un neceser de punto tonto forrado con una tela estampada preciosa!!!

Bueno, al menos soy imaginativa y saco provecho de todo lo que hago aunque mi intención inicial no tenga nada que ver con el resultado final de mi labor.

Empezamos:

Elegí una lana azul de Katia, Maxi Merino que ya tenía en casa.
Las agujas que cogí fueron las del número 6, pensando en hacer un gorro en punto tonto.
El punto tonto es también el punto bobo (coloquialmente) o técnicamente el punto del derecho. Es el punto más básico y fácil de hacer, el punto con el que todas y todos aprendemos a tejer. Es un punto que no queda muy esponjoso y algo tosco pero para mí tiene su encanto.


Como pensé que el punto tonto no es esponjoso y no cede mucho, decidí poner en las agujas 78 puntos.


E hice la primera vuelta. En cuanto la hice ya me di cuenta que los puntos tejidos ocupaban bastante más en la aguja que simplemente puestos en ella.

  Seguí tejiendo y...

 
A medida que tejía los puntos cada vez me ocupaban más y más en las agujas.


Vamos que cuando iba tejiendo como unas cinco o seis filas ya me di cuenta que iba a ser mucho más grande de lo necesario para un gorro.


En este punto tenía dos opciones, o deshacer todo lo tejido o seguir adelante y ya se vería. Como os imagináis, me decidí por seguir adelante... a la aventura!


La lana tejida me ocupaba, como podéis ver, 54 centímetros.


Y según iba tejiendo más y más...


En este momento ya me cansé de tejer y no estaba muy convencida de lo que estaba haciendo, tuve una crisis y decidí dejarlo porque si no lo hacía iba acabar deshaciendo todo!!!


Al día siguiente retomé la labor y tejí lo que me llegó con la lana. Todavía no sabía qué hacer así que según cerré los puntos, me puse el trozo tejido alrededor de la cabeza y me convencí totalmente de que no valía para un gorro...


 
Así que en este momento decidí que igual podía hacer un neceser. Lo doblé por la mitad y me gustó mucho el tamaño que había quedado para un neceser, claro que si no me hubiese gustado daba igual porque lo iba a hacer de todos modos...




Al final me quedó un neceser de 19 centímetros de alto por 39 centímetros de ancho.



Cosí los bordes del neceser dejando sólo abierta la parte de arriba.


Y le di la vuelta.


Elegí una tela estampada que tenía en casa que le fuera bien y le animase. Tenía esta tela estampada en azules que me sobró de un vestido que hice para mi cuñada Itziar, que por cierto le quedó brutal!


Me aseguré de qué trozo de tela me era suficiente para hacer el forro del neceser.


Pinté por el revés de la tela, doblada en dos, un rectángulo de 19 x 30 centímetros, con un margen de 1 centímetro de costura. Me aseguré de que todas las líneas fueran paralelas o perpendiculares según correspondiese.


También tenía una cremallera en casa que le iba muy bien a la tela y me puse a armar el forro del neceser.


Primero puse la cremallera, teniendo en cuenta que el derecho de la tela tenía que quedar para dentro en el interior del neceser. Por lo tanto, la cremallera no hay que coserla a la tela por el derecho de la tela como para un neceser normal, sino por el revés para que el derecho nos quede en el interior. No sé si me he explicado bien pero si no es así espero que las imágenes os ayuden.


Doblé la tela por el centímetro del margen de costura y puse la cremallera con alfileres para luego pasarla a máquina.



Hice lo mismo con los dos trozos de tela.


Y cosí la cremallera a los dos trozos por el revés. Ya sé que queda un poco raro, pero ya veréis como al final queda bien.


Al coser la cremallera en la segunda tela me di cuenta que el final no lo había cosido bien, así que a volver a coser...


 
Aquí podéis ver el interior del neceser donde la cremallera está del revés.


En este caso no es necesario tener cuidado con dejar la cremallera abierta puesto que tal y como está en la fotografía lo meteremos en el neceser de punto y se va a poder abrir perfectamente.


Una vez cosidos todos los bordes, los recorté y los sobrehilé, como siempre.


Haciendo un corte en las esquinas para que al dar la vuelta el pico de la esquina quede perfecto.

 
Sobrehilé todo el borde, asegurándome de rematar bien esquinas tanto superiores como inferiores.




Y procedí a meter el forro en el neceser tal y como veis en la imagen.


Sujeté los bordes de la cremallera al neceser con unos alfileres y los cosí a mano.


 
Y ya estaba acabado el neceser!!!!!


Ya sólo quedaba hacer los remates finales...

 
Cosí por dentro las esquinas del neceser con el forro, para que al meter y sacar las cosas el forro no se moviese.
 

Y rematé sobrehilando a mano el borde de la cremallera al forro agarrando también el punto para dejarlo más sujeto.


Ya estaba mi neceser acabado...



Sólo faltaba meter todas mis cositas de viaje, que por cierto me regalaron los Reyes Magos de mi hermano Iñaki y mi cuñada Onin!!!! Y me encantaron...



Bueno, espero que os haya gustado. Yo estoy encantada con mi neceser!!!!

Hasta la próxima!!!!

Agur.